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La mayoría de nosotros somos citadinos, vivimos en la ciudad y realizamos actividades parecidas como:

– Salidas los fines de semana
– Ir de compras
– Pagos pendientes
– Asistir al trabajo, etc.

Lecciones financieras

La vida de una persona que vive en una granja o comunidad es muy distinta. Podemos aprender lecciones financieras de este tipo de vida, aquí unas cuantas.

No coleccionan cosas

Seguramente aún no se ha puesto a analizar la cantidad de cosas que acumula sin sentido. Muchas veces contamos con hasta 7 pares de jeans y solo utilizamos 3, y no se diga en cuanto a gadgets.

La vida de una persona citadina está muy influenciada por este tipo de actividades sobre coleccionar. Este tipo de cosas no sucede cuando vives en una granja.
Esto es algo que debemos aprender. Vivir con lo necesario con lo que realmente utilicemos y no gastar dinero en cosas innecesarias.

Los productos de un solo uso, no son opción

Los envases desechables es una de las compras que podríamos considerar inútiles: es dinero tirado la basura y daño al medio ambiente. La mala noticia es que este tipo de gastos innecesarios son hechos por muchas personas.

Debe empezar por analizar los tipos de productos que utiliza y procurar que estos puedan ser reutilizables. De esta forma ayudamos a nuestra economía y de paso al planeta.

Hay que trabajar por la comida

Como gente de la ciudad es muy fácil acudir al supermercado y obtener nuestras frutas y verduras de manera fresca. Si hablamos de carnes, ya están empaquetadas o de algún otro producto. Solo hace falta revisar fechas de caducidad y buen aspecto para saber que llevamos el producto indicado.

Sin embargo cuando se vive en la granja esto no es tan fácil. Hay que recoger la cosecha, elegir lo que se va a consumir, lavarlo, etc. En resumen se toma en cuenta todo el trabajo que es llevar la comida a la mesa y se valora más.

Nota: Procure adquirir solo lo necesario, ya que anualmente se desperdician toneladas de comida, debido a su mal manejo. Por supuesto esto repercute en su economía ya que la alimentación es un gasto fijo indispensable.

La perspectiva del dinero es distinta

Cuando pensamos adquirir algún objeto que cuesta bastante dinero, evaluamos si este vale la pena o si la calidad es suficientemente buena. En resumidas cuentas valoramos que tanto vale el objeto a comprar.

Pero cambiemos esa forma de ver como gastamos el dinero, piénsalo así: Si gana por poner algún ejemplo $650 000 pesos mensualmente, entonces su ganancia diaria sería de $21, 700 y por hora de $902, teniendo las cuentas sobre cuánto gasta mensual, diario y por hora, al momento de pensar en un producto caro, haga las cuentas ¿Cuántas horas de trabajo necesitaría para adquirirlo?

Por ejemplo alguna camisa de marca que cuesta $350 000 pesos valdría 388 horas de su esfuerzo en la oficina. Pregúntese ¿Valen la pena todas esas horas de mi esfuerzo por adquirir ese objeto?

No es necesario ir a vivir a una granja temporalmente y aprender todo esto. Esforzándonos por cambiar estos hábitos y aprender de estas lecciones, será suficiente para nuestros bolsillos.

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